Semilla evolucionaria #3 Cuanto menos juzgo, más veo

Elegí publicar las Semillas evolucionarias el día 4 de cada mes.

4 = Energía de la Madre Tierra (Gaia).

Hoy es día 13.

En numerología: 13 = 1 + 3 = 4

(así que ¡hoy es día 4! 🙂 )

¡Y todo está bien! ¡Y me sonrío a mí misma!

A mi niña interior le gusta que le diga que «todo está bien», porque le quita presión de «autoexigencia».

Sonreírme es una de mis herramientas valiosas para ser amable conmigo misma en lugar de juzgarme. Y me sonrío con la misma ternura y comprensión que si me estuviera acariciando a mí misma el pelo y la cara; a mi niña interior. Me sonrío a mí misma, con amabilidad. Cuando me sonrío a mí misma de esta manera, siento alegría, mi niña interior se siente reconocida, vista, atendida.

Mi niña interior es importante.

Mi niña interior se merece que yo le atienda, estando consciente.

Mi niña interior y mi innato (la sabiduría innata de mi cuerpo físico) son uno. Atender a mi niña interior es atender a mi innato, a la energía sensible de mi cuerpo, que me facilita mi motor, me facilita la alegría, la conexión con mi energía del alma.

A lo largo de mi vida adulta, he identificado en mí misma diferentes patrones que me acompañaban desde pequeña. Entre ellos, el patrón del «miedo a hacerlo mal» y el patrón de «juzgarme a mí misma». Antes de elaborar esa energía, no quería, no podía, «mirar ahí». He aprendido que cuanto menos me juzgo, más veo de mí misma. Y cuanto menos juzgo a las demás personas y las circunstancias de la vida, más veo de la realidad y experiencias del día a día.

Honro mis experiencias vividas. Son valiosas para mí ahora, en el presente: es «lo que gano», es «lo que recibo». Aún hoy en día sigo practicando para no clasificar mis experiencias de vida como «buenas» o «malas», «correctas» o «equivocadas»; porque en ese juego de etiquetar, con la «equivocación» viene el «juicio» a mí misma, la culpa, la vergüenza y me he dado cuenta con los años que eso me impide tener compasión por mí misma y alcanzar el perdón y la sanación.

Una experiencia, simplemente es una experiencia. Éste es un concepto fácil de comprender con el intelecto. Sin embargo, aunque lo comprendo y lo practico desde hace años y lo he aprehendido, aún es una de mis lecciones en marcha. Quiero lograr que mi primera reacción espontánea y celular ante cualquier experiencia de vida sea sin sesgos de juicio hacia mí misma o hacia otros. Porque cuanto menos juzgo (a mí misma o a otros), puedo ver más claramente y con una visión más amplia.

Sé que es una característica de estos años de cambio y evolución que estamos viviendo: los patrones y las dinámicas de crianza y relación se están percibiendo más acentuados en la vida cotidiana para que, sí o sí, podamos verlos, y así aceptarlos y elegir cambiarlos; o no (tenemos libre elección).

Para calibrar dinámicas de crianza y re-educarme a mí misma sigo utilizando la Fase X de la EMF Balancing Technique®. El manual dice: «Las dinámicas de crianza que elijas van a procesarse a través de las dinámicas del tercer entramado de los Padres Universales». Interesante, ¿verdad?

La Fase X, de Padre Universal y Madre Universal, me ha apoyado para sentirme fusionada y entera interiormente, nutrida desde dentro de mí misma.

La fase X no es una terapia, es un trabajo energético, que tiene en cuenta el cambio de energía de la Tierra y nos apoya a que los seres humanos tomemos una responsabilidad universal mayor por nosotros mismos y por la Tierra.

La Fase X no es una terapia para trabajar el niño interior, ni las relaciones con los adultos que te han criado como ser humano en el planeta Tierra. Pero sí nos permite activar, integrar y asumir una resonancia energética en nuestro Ser, que genera seguridad y paz y «da la oportunidad de añadir nuevas facetas o llenar las facetas faltantes de tu niño o niña interior con la cantidad apropiada de atención y cuidados requeridos».

Los Padres Universales «son una fuente de amor infinito, apoyan todas las experiencias de aprendizaje, ofreciendo reflexión honesta y sin juicio; aman, cultivan, refinan y guían y generan la energía del discernimiento«.

Aspiro a lograr la acción compasiva automática. Cuanto más la practico hacia mí misma y hacia otros, más automática se vuelve. Así es como continúo cambiando mi personalidad para que sea más coherente con la energía actual de Gaia, del planeta. Así es como cada ser humano podemos aportar a la conciencia colectiva y co-crear la nueva naturaleza humana, que es cambiante, y se está transformando hacia la amabilidad, el respeto, la unidad y la paz.

Empoderamiento lleno de Paz

Sin culpa, vergüenza ni juicio 💖😊

Lolita.

Las Semillas Evolucionarias son extractos del libro que estoy escribiendo y de los cursos que estoy preparando en mi Aula Evolucionaria. Estas semillas pueden ser útiles para personas de cualquier edad que quieran re-educarse a sí mismas y evolucionar. Y también para quienes estén a cargo de la educación de otras personas (en casa, o en el trabajo).
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